En Argentina el deceso de Isabel II fue recibido con ambivalencia: hubo muestras de respeto pero sin olvidar que fue la reina de las Malvinas, escenario de una guerra hace 40 años entre Gran Bretaña y el país sudamericano.
El gobierno del presidente Alberto Fernández expresó que “acompaña al pueblo británico y a su familia en este momento de dolor”. Un sentimiento que se reflejó en la calle, aunque para los argentinos el conflicto por la soberanía de las islas y el recuerdo de sus caídos en combate sigue vivo.
“Isabel marcó una época. Pero yo, como argentina, digo que las Malvinas son nuestras”, dijo a la AFP María Delia Bueno, una abogada de 71 años que fue a rendirle tributo este viernes en la embajada británica en Buenos Aires, donde dejó flores.
“Para Argentina el enemigo fue (la exprimer ministra británica Margaret) Thatcher, no la reina”, afirmó a la AFP Raúl Arlotti, del centro de estudios internacionales de la Universidad de Belgrano y profesor de la Universidad de Buenos Aires.
Pero durante la guerra, en estadios de fútbol -una pasión que los ingleses llevaron a Argentina al igual que el polo y el rugby- los hinchas insultaban a la reina. Y aún hoy, en cada partido de la selección, la guerra por las Malvinas sigue viva. Los hinchas saltan y cantan a coro: “¡Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta, es un inglés!”.





