Culiacán, Sinaloa.– Con la frase “Vendo o cambio artesanías por despensas y pañales para adulto” es el reflejo de la lucha diaria de Olga Cruz y su familia.
Originaria de Oaxaca y con 10 años viviendo en Culiacán, Olga trabaja junto a su esposo en la elaboración de bolsos, canastos y accesorios de palma, piezas llenas de tradición que hoy ofrecen no solo como venta, sino también como intercambio para obtener lo más básico: alimento y artículos de higiene.
La familia enfrenta un doble reto: dos de sus tres hijos tienen discapacidad, uno de ellos con parálisis cerebral, quien requiere pañales y cuidados especiales por estar en silla de ruedas.
“Pues tengo tres, mi niña de 14 pues gracias a dios ella está bien, tengo el de 10 años el que sí por el cual estamos pidiendo los pañales, toallitas, pañales así para adulto talla mediano, porque pues él no puede caminar y usa silla de ruedas asiste en el CREE a terapias, de lunes miércoles y viernes y el otro niño el más chico de cinco años Axel, pues él nació sordito y pues gracias a dios tiene el implante coclear, el asiste a terapias también en el CAS en la fundación Oye en el pediátrico”.
Su tercer hijo el más pequeño, con discapacidad auditiva, que gracias a un implante coclear gestionado ante el Gobierno del Estado, actualmente recibe terapias para aprender a hablar.
“Al año cuando Axel nació pues nos dimos cuenta que nació sordito y en ese entonces pues ya le buscamos, nos movimos como sea y nos enteramos del implante coclear con las mismas personas que hemos conocido en la calle nos han informado y así pues nos movimos a las citas y todo, pues como dicen los doctores los niños pues siempre van a ser candidatos ahora los padres que sean responsables y la verdad nosotros pues siempre hemos asistido a todo por nuestros niños”
Ante la crisis por la baja venta de sus artesanías, Olga y su esposo decidieron instalarse cada tarde a las afueras del supermercado Walmart en el sector Tres Ríos.
Allí, ofrecen sus productos a cambio de despensas o pañales, o bien los venden para obtener ingresos que les permitan solventar los gastos de renta, escuela, terapias y la vida cotidiana.
Pese a las dificultades, la familia no se rinde. Olga y su esposo no solo producen las artesanías, también acompañan a sus tres hijos en la escuela y terapias, convencidos de que la educación y el esfuerzo son la mejor herencia que pueden darles.
“Toda la gente que nos quieran apoyar yo sé que sí, porque la gente es muy generosa la verdad, si gustan apoyarnos pues tenemos a cambio lo que gusten agarrar pues ya sea bolsas, cestos que nosotros mismos elaboramos pues por despensas, pañales para mi niño, toallitas, productos de higiene personal también y pues esperemos que pues nos sigan apoyando”.
Con el paso de los días, más personas en Culiacán han conocido su historia y se han sumado con pequeños gestos de apoyo.
Este caso es un recordatorio de que, en medio de la adversidad, la solidaridad y la esperanza siguen vivas en la capital sinaloense.





