Culiacán, Sinaloa.- Según un estudio que comprende el análisis de 65 años de medición de temperaturas y lluvia de la ciudad de Culiacán, es una tendencia que el clima para los siguientes años será grave, patrón que no va a cambiar y un dato que cobra relevancia debido a su validez estadística.
Investigadores de la Facultad de Biología de la Universidad Autónoma de Sinaloa explicaron que, en dicho análisis, que comprende estaciones que van desde Eldorado hasta Tamazula, al hacer una revisión de las tendencias de las temperaturas que comprenden desde el nivel del mar al pie de la sierra, se encontró que éstas van en aumento, pero con diferentes velocidades, dijo César Romero Higareda.
Es Culiacán uno de los más afectados debido a la mancha urbana, a diferencia de Sanalona donde su tasa de calentamiento permanece relativamente más baja gracias a que sus alrededores no han sido tan modificados; no significa que no se ha calentado, pero ha sido en menor proporción.
“Lo que tenemos aquí para la ciudad de Culiacán, que es donde ellos tienen su base de datos más actualizada, la cuestión es casi alarmante, uno puede ver los gráficos y dice ya no es cómo era antes, por ejemplo, las temperaturas medias, hasta los años 80, no rebasaban los 24 grados, 25 grados, ahorita no bajan de 26 grados, son dos grados más, la gente piensa que no es mucho, pero si lo es, eso ya no va a cambiar, ese patrón ya está aquí para quedarse”.

El investigador detalló que tales datos proporcionados por la Comisión Nacional del Agua reflejan un aumento de tres a cuatro grados para Culiacán a partir de los años 60, cuestión significativa a nivel local ya que en el resto de las estaciones del país sucede lo mismo, pero en diferentes proporciones.
Informó que ya estos efectos ya se están percibiendo, ha sido un invierno muy cálido, los sistemas de refrigeración en los hogares encendidos en fechas como diciembre y enero es un aspecto que impacta a los bolsillos de las personas y también al campo sinaloense ya que muchas siembras necesitan del clima frío para generar frutos, sumándose a ello un incremento de plagas, lo que impacta en un mayor gasto de insumos para la protección de los cultivos.
Igualmente se analizaron las precipitaciones o lluvias diarias durante estos 65 años, cuyos resultados reflejan que se están volviendo cada vez más irregulares, por lo que urge buscar estrategias que permitan disminuir estos efectos.





