Hoy su nombre aparece entre los nominados al Premio Lo Nuestro 2026, pero su camino comenzó muy lejos de los reflectores: comenzó en las calles de la Ciudad de México, con una escoba en las manos y una canción en el alma.
Macario Martínez jamás imaginó que un video en TikTok cambiaría su destino para siempre.
“Yo nomás soy un barrendero que quiere que escuches su música”, decía con humildad en enero, sin saber que esas palabras y su canción “Sueña lindo, corazón” se volverían un himno viral de superación personal.
El clip, grabado con su uniforme fluorescente a bordo de un camión de basura, mirando al cielo como quien se atreve a soñar, fue visto y compartido por millones. La canción se convirtió en trend, acompañando videos de atardeceres, mares y confesiones de amor en TikTok. Y con ello llegó una nueva vida: su primer álbum, conciertos en México y Estados Unidos y una gira por Europa.
Además, Macario estará en el Estéreo Picnic 2026 en Bogotá, confirmando que su voz ya no tiene fronteras .
Antes del éxito, la música era un sueño que construía entre jornadas laborales: trabajó en cadenas de comida rápida, en un comedor para policías y como jardinero en una universidad, mientras componía desde 2019 sin demasiado eco.
Hasta que una noche todo cambió.
“Me fui a dormir y cuando desperté era una locura… notificación tras notificación. De repente, ya todo el mundo me conocía”, recuerda.
Tras un primer EP discreto (Lagunas brillantes de la memoria), volvió a sacudir emociones con “Azul”, cuyo verso “Y si me vuelvo a equivocar, te elegiría una vez más” ya suma más de 1.7 millones de reproducciones, convertido en banda sonora de miles de historias personales.
Jóvenes de distintos países han usado su música para narrar soledades, amores y nostalgias: desde videos melancólicos hasta clips creados con inteligencia artificial mirando planetas.
La clave, dice Macario, está en lo simple y profundo:
“Son las preguntas más inocentes sobre la vida, los miedos más normales sobre el futuro”.
Su carrera dio otro salto al presentarse en el icónico Tiny Desk Concert de NPR, por donde han pasado figuras como Sting, Karol G y Bad Bunny. Su sesión ya roza las 800 mil vistas, consolidándolo como una de las nuevas voces más auténticas de Latinoamérica.
A pesar del éxito, no olvida de dónde viene:
“Ahora es una nueva vida, pero siempre traigo presente todo lo que pasó antes”, dice con la mirada aún llena de sueños.
En su álbum debut, Macario Martínez consolida su identidad sonora con una mezcla de raíces mexicanas como el huapango y un sonido moderno e introspectivo entre folk y rock alternativo.
Son 11 canciones sin colaboraciones, donde desnuda su vulnerabilidad, emociones íntimas y universales, sello de toda su obra hasta hoy.
Pero más allá de los escenarios, lo que conquista es su manera de cantar: sin máscaras, sin artificios, directo al corazón.
También escribió para The Last of Us de HBO Max, participó en homenajes musicales y hasta logró un soñado Tiny Desk, ese lugar donde solo llegan las voces que tienen algo real que decir.
Y hoy, ese joven que un día cantó entre escobas y tambos naranjas, recibe su primera nominación al Premio Lo Nuestro como Artista Revelación del Año Masculino.





