A 100 días del Mundial 2026, la guerra entre el anfitrión, EE. UU., contra Irán plantea serias dudas sobre el evento. A ello se suman el alza de precios, la seguridad y varias cuestiones en algunas ciudades sede.
A 100 días para el inicio de la Copa Mundial de Fúbol de 2026, una serie de eliminatorias que se disputarán este mes de marzo determinarán los últimos seis equipos que completarán el torneo, ampliado a 48 equipos.
Pero con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y las represalias de Irán en Oriente Medio, uno de los contendientes de las eliminatorias – robablemente Irak, vecino de Irán- podría sustituir a Irán, que se clasificó hace un año.
“No es posible decirlo con exactitud, pero sin duda habrá una respuesta”, declaró el lunes 2 de marzo el presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, en el canal 3 de la IRIB iraní. “Seguramente esto será estudiado por los altos cargos deportivos del país y se tomará una decisión sobre lo que va a pasar. Pero lo que podemos decir ahora es que, debido a este ataque y a su crueldad, está lejos de nuestras expectativas poder mirar el Mundial con esperanza”.
La selección masculina de Irán jugará sus tres partidos de la fase de grupos del Mundial en Estados Unidos. Primero contra Nueva Zelanda y Bélgica en Los Ángeles, ciudad sede de los Juegos Olímpicos de 2028, y luego contra Egipto en Seattle.
¿Un Mundial para todos?
La FIFA, que organiza el torneo, dice que está observando la situación y su secretario general, Mattias Grafstrom, ha añadido que “nuestro objetivo es celebrar un Mundial seguro en el que participen todos”.
Sin embargo, los aficionados iraníes tendrán prohibido viajar a Estados Unidos para asistir al torneo, ya que, al igual que otros países clasificados como Costa de Marfil, Senegal y Haití, figuran en la lista de prohibición de viaje de Estados Unidos, aunque a jugadores y funcionarios autorizados no les afecta el veto.
Aun así, las prohibiciones de viajar impuestas por Trump y el ambiente general de hostilidad hacia los extranjeros que se percibe por parte de los agentes del ICE también suscita preocupaciones en materia de seguridad entre los posibles visitantes.
Aunque los rumores sobre un boicot europeo al torneo se han calmado ligeramente desde que Trump retiró sus amenazas de anexionar Groenlandia por la fuerza a principios de este año, la volatilidad del presidente estadounidense dificulta las predicciones.
La estrecha relación de Trump con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, complica aún más las cosas. Infantino asistió a la presentación de la Junta de Paz de Trump poco más de una semana antes de los ataques a Irán y lució una gorra al estilo MAGA en el evento.

Desorbitados precios de las entradas
Para los aficionados procedentes de países que no están en la lista de prohibidos ni en guerra con los anfitriones, el precio de las entradas y los costos asociados son controvertidos. Las entradas para la final cuestan a partir de 2.000 dólares y los mejores asientos, 8.680 dólares. Eso, sin tener en cuenta el portal de reventa de la FIFA, que recientemente tenía una entrada a la venta por 143.750 dólares.
Los precios podrían subir aún más, ya que la FIFA retiene un número indeterminado de entradas que se pondrán a la venta en abril, una vez que se conozcan todos los clasificados (salvo que haya boicots o retiradas). Estas entradas se venderán “por orden de llegada”, y la falta de regulación en torno a los vendedores secundarios de entradas, incluida la propia plataforma de la FIFA, hace que muchos aficionados teman que la situación empeore.
Los cárteles mexicanos también ensombrecen el evento
Hasta hace poco, los preparativos para el torneo en México y Canadá parecían más tranquilos. La Ciudad de México acogerá el partido inaugural entre México y Sudáfrica el 11 de junio, y los encuentros en el país se disputarán en tres ciudades.
Sin embargo, la ola de violencia desencadenada por el asesinato de “El Mencho”, líder del cártel Jalisco Nueva Generación, a finales de febrero, ha suscitado también cierta preocupación por la seguridad en el país.
Claudia Sheinbaum confirmó la semana pasada que la FIFA visitará pronto México para realizar una evaluación, pero que Infantino le dijo que tenía “plena confianza” en el país como anfitrión.
“Me aseguró que la Copa del Mundo se celebraría en nuestro país”, afirmó. “Acordamos que un equipo de la FIFA vendría definitivamente para revisar varias cuestiones. Llevamos mucho tiempo trabajando en esto, pero la cuestión de la seguridad es especialmente importante, por supuesto”.
Dos ciudades canadienses, Toronto y Vancouver, también acogerán partidos.





