En representación de la Gobernadora, Lcda. Yeraldine Bonilla Valverde, el secretario de Salud, Dr. Cuitláhuac González Galindo, encabezó el acto conmemorativo por el 116 aniversario luctuoso del General Gabriel Leyva Solano, destacada figura de la Revolución Mexicana y defensor de las causas sociales en Sinaloa.
Acompañado por autoridades civiles y militares, se llevó a cabo el izamiento de bandera a toda asta con Honores de Ordenanza en la Plaza Cívica de Palacio de Gobierno, en memoria de quien dedicó su vida a la defensa de los campesinos y a la lucha por la justicia social.
Posteriormente, los asistentes se trasladaron a la Rotonda de los Sinaloenses Ilustres, ubicada sobre el bulevar Gabriel Leyva Solano, donde montaron una guardia de honor y rindieron homenaje a su legado como maestro rural, servidor público y revolucionario comprometido con el bienestar de su pueblo.
Durante esta ceremonia, González Galindo estuvo acompañado por representantes del Gobierno del Estado, autoridades municipales, integrantes de la 9/a Zona Militar y de la Guardia Nacional, así como por personal de la Secretaría de Salud y de los Servicios de Salud de Sinaloa.
Gabriel Leyva Solano nació en Ocoroni en 1871 y falleció en Villa de Sinaloa en 1910. En reconocimiento a su legado, este municipio lleva actualmente el nombre de Sinaloa de Leyva. Realizó estudios de Derecho en el Colegio Civil Rosales de Culiacán y desempeñó diversos cargos como maestro rural, escribiente judicial y juez de Ocoroni.
Asimismo, participó activamente en movimientos políticos y sociales de su época. Formó parte de la campaña opositora de José Ferrel en 1909, integró círculos literarios y periodísticos junto a destacados intelectuales sinaloenses, y en Mocorito se distinguió por su defensa de los campesinos frente al despojo de tierras.
Como miembro del Partido Antirreeleccionista y delegado por Sinaloa, asistió a la convención que postuló a Francisco I. Madero como candidato a la Presidencia de la República en 1910. Ese mismo año se levantó en armas contra el régimen porfirista; sin embargo, fue capturado y asesinado el 13 de junio en Cabrera de Inzunza.
Su memoria ha trascendido a través de diversas expresiones históricas y culturales, entre ellas el poema “Siete Caminos de Sangre”. Por ello, autoridades civiles y militares continúan honrando su legado y contribución a la historia de Sinaloa y de México.





