El saldo: una adopción.
Culiacán, Sinaloa | Hay acciones que muestran el espíritu de servicio de los Policías Preventivos de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal.
Hoy, el llamado fue diferente. Lo que parecía una falla vehicular y un apoyo ciudadano resultó en un rescate que terminó en adopción.
Como cada turno, Erik, policía preventivo, junto a su compañero, realizaba recorridos de vigilancia cuando, al circular por el bulevar Miguel Espinoza de los Monteros, observaron a una ciudadana realizando maniobras en su vehículo. Todo parecía indicar que se trataba de una falla mecánica. Orillada, con la puerta del conductor abierta y en cuclillas junto a la unidad, la señal era clara: requería ayuda.
De inmediato se estacionaron para ofrecer apoyo. La sorpresa fue distinta a lo esperado. Entre el ruido de la vialidad, un delicado miau llamó la atención de los oficiales. Asustado, un pequeño gatito pedía auxilio.
Un felino se había refugiado dentro del motor del automóvil. La conductora explicó que momentos antes había visto a dos pequeños gatitos —al parecer hermanitos— cruzando entre los vehículos.
Ella se detuvo para ayudarlos, pero uno de ellos, asustado por el ruido y el movimiento, eligió esconderse en el motor.
Sacarlo no sería tan sencillo. Cada intento parecía hacerlo refugiarse más entre las piezas del vehículo.
Sin dudarlo, el agente se agachó y, trabajando en equipo con su compañero y la ciudadana, lograron guiar al minino hacia una zona segura, donde con paciencia consiguieron ponerlo a salvo.
Minutos después, mientras el agente lo sostenía entre sus brazos, la ciudadana tomó una decisión que cambiaría su historia:
—“Los voy a adoptar”.
La SSPyTM reconoce que servir y proteger también significa atender con sensibilidad aquellas situaciones que, aunque parezcan pequeñas, pueden marcar una diferencia.





