Culiacán, Sinaloa.- Con una superficie agrícola cercana a las 800 mil hectáreas, el campo sinaloense se ha consolidado como uno de los pilares económicos del estado, al mantener una alta capacidad productiva y una fuerte vinculación con los mercados nacionales e internacionales, estas ventajas colocan a Sinaloa entre los principales productores agroalimentarios del país.
David Salvador Cisneros Zepeda, investigador de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas, de la Universidad Autónoma de Sinaloa, UAS, señaló que la agricultura continúa siendo uno de los motores económicos regionales más importantes, ya que, aunque el comercio y los servicios lideran la economía sinaloense, el sector agroalimentario mantiene un peso estratégico.
“El peso económico estructural que tiene es este sector agroalimentario en México permite que Sinaloa se mantiene como uno de los tres estados principales en actividad agrícola del país, donde la agricultura principalmente aporta de un 14 a 16% del PIB en el estado, una proporción muy por arriba de lo que es el promedio nacional comparando con lo que hay en otras entidades y a nivel nacional, se entiende que es el principal motor económico regional”.
Respecto al periodo otoño-invierno 2025-2026, dio a conocer que el gobierno estatal estimó una derrama económica cercana a los 30 mil millones de pesos solo por la siembra de maíz, cifra que incluyó la compra de insumos, servicios agrícolas, empleo rural y logística, lo que dimensiona la importancia del cultivo para la economía local.
El investigador advirtió que el estrés hídrico significará uno de los desafíos más complejos para 2026, ya que las presas iniciaron el año con niveles de almacenamiento con un promedio cercano al 34%. Cisneros Zepeda dijo que esta situación incrementa el riesgo de reducción en rendimientos y ajustes en la superficie sembrada, lo que presiona la rentabilidad de los productores y la derrama económica real en el estado.
David Salvador Cisneros Zepeda destacó que el futuro del sector agroalimentario en Sinaloa debe pasar por la reconversión productiva, la tecnificación del riego y la generación de mayor valor agregado y señaló que diversificar cultivos, fortalecer la agroindustria y buscar nuevos mercados permitiría no solo enfrentar los retos del agua y los aranceles, sino también lograr que una mayor proporción de la riqueza generada por el campo permanezca en la economía local y contribuya al desarrollo regional de largo plazo.





