Hace casi una década, la música nacional e internacional sufrió una pérdida irreparable con la muerte de Juan Gabriel. Hoy, 7 de enero, el “Divo de Juárez” estaría cumpliendo 76 años, y su voz, sus canciones y su esencia continúan abrazando a millones.
Aunque su apodo lo vinculó para siempre con Ciudad Juárez, Alberto Aguilera Valadez nació en Parácuaro, Michoacán, en 1950. Sin embargo, el destino lo llevó desde muy pequeño a Chihuahua: a los cinco años se mudó junto a su madre, Victoria Valadez, y sus hermanos a una casa en la colonia Juárez, lugar donde comenzó a tejer su historia con la música.
En su juventud dio sus primeros pasos artísticos bajo el nombre de Adán Luna, inspirado en una historieta popular. Más tarde adoptó para siempre el nombre que marcaría a generaciones: Juan Gabriel, en honor a su padre y por la sonoridad que lo acompañaría al estrellato.
Su carrera está llena de momentos inolvidables, pero uno de los más grandes fue su legendario concierto en el Palacio de Bellas Artes, símbolo del reconocimiento a un artista del pueblo. Años después, su figura volvió a reunir multitudes: más de 170 mil personas se congregaron en el Zócalo para ver la proyección de aquel recital, prueba de que su magia sigue intacta.
Hoy, sus canciones —Amor eterno, Querida, Así fue, Abrázame muy fuerte— continúan sonando como confesiones del alma. Juan Gabriel trascendió fronteras, estilos y generaciones.
A 76 años de su nacimiento, y casi 10 de su partida, su legado permanece vivo donde siempre estuvo: en el corazón de su público.





