Pantone elige Cloud Dancer como Color del Año 2026 y reaviva el debate sobre el blanco, la estética del orden y el giro conservador global. Entre el álbum LUX de Rosalía y propuestas latinoamericanas que apuestan por el color como resistencia, especialistas advierten que el color también es político.
El anuncio de Cloud Dancer como Color del Año 2026 por Pantone abre un debate sobre el papel del blanco en un contexto de crisis global: guerra, violencia migratoria, supremacía blanca. Entre la promesa de calma, el giro conservador y propuestas que promueven este tono de color a través de distintas artes, como la música, especialistas advierten que la estética también es una forma de poder y posicionamiento cultural.
El silencio visual como respuesta al caos
Nada de lo que vemos es casual. Cada color que nos rodea, cada tendencia que se vuelve aspiracional, responde a decisiones culturales, económicas y profundamente ideológicas.
Pantone presentó el Color del Año 2026: Cloud Dancer, un blanco suave y etéreo que la propia marca define como un “susurro de tranquilidad”. Un tono que busca transmitir pausa, reflexión y silencio visual en un mundo marcado por el ruido y la saturación.
Introducing the Pantone Color of the Year 2026: PANTONE 11-4201 Cloud Dancer. A neutral white that brings calm, clarity, and creative breath in a noisy world.
Discover the serenity of Cloud Dancer ↓https://t.co/Wvj4CkwefY#pantone #Coloroftheyear2026 #CloudDancer pic.twitter.com/6kbBU6OqlW— PANTONE (@pantone) December 4, 2025
Sin embargo, Pantone no solo nombra colores. Ordena el gusto global. Cuando una institución con este alcance decide qué tono vestirá la moda, el diseño, la publicidad y los interiores, esa elección también implica poder. Así lo explica el diseñador de moda Alejandro Mastrangelo.
“El color del año no es una tendencia, es una declaración de poder. Es la forma en la que la institución global decide cómo va a hacer el mundo entero, desde tus zapatos hasta las portadas de revistas, pasando por publicidad, los interiores, los empaques y, por supuesto, la moda. Esa elección es política, emocional y estrategia. Pantone estudia meses enteros de comportamiento humano, agotamiento social, caos estético, saturación digital, pulsos culturales, movimientos artísticos, consumo, arquitectura, economía, estado emocional colectivo. Con toda esa data nos elige un color”.
El blanco elegido para 2026 también dialoga con el momento cultural que atraviesa la música pop. El ejemplo más representativo es el álbum LUX de Rosalía. Tras la fricción, el exceso y la corporalidad de la artista conocida como “Motomami”, ahora dio un giro hacia una propuesta estética limpia, mística, casi monacal: el blanco como luz, como espiritualidad y como lujo silencioso.
Para Agustina Cabaleiro, especialista en diversidad e inclusión, esta coincidencia no es fortuita, sino un reflejo del contexto actual.
“Pantone eligió como todos los años el color que siente que va a representar la energía del año entrante y esta vez se decidió por el blanco. Esto habla claramente del síntoma de época que estamos viviendo. Una gran gran parte de la sociedad se refugia en los valores más tradicionales ante la eminente crisis ambiental y sociocultural que estamos viviendo. Esto pasó a lo largo de toda la historia.
Cuando hay una crisis, cuando estamos en problemas como sociedad, nos refugiamos en los elementos más tradicionales Porque entendemos que eso es lo que nos puede traer tranquilidad. Capaz hasta Lux, el nuevo disco de Rosalía, tiene que ver con este fenómeno de la búsqueda de la paz, la armonía”
Desde una lectura positiva, Cloud Dancer puede interpretarse como una pausa visual necesaria. Un respiro frente a la saturación informativa y emocional. No obstante, la crítica aparece cuando la calma se aproxima demasiado a la corrección.
Pantone elige Cloud Dancer como color del año 2026 y genera debate
Analistas de moda han advertido que este blanco “celestial” también conecta con un giro cultural conservador: ideas de pureza, limpieza y obediencia visual. El imaginario de las “clean girls” y la nostalgia por el orden. Un color que tranquiliza, pero que también disciplina.
Así lo señala el analista de moda Manu Styling.
“Los colores dicen cosas. Adjetivos que en un mundo tan caótico como el que estamos viviendo ahorita, pues la verdad se agradece. Pero por otro lado, estos adjetivos también se quedan cortos. Más con todo lo que está pasando a nivel social y político en el mundo. El cual el blanco nos lleva a la espiritualidad, pero también en su extremo a lo religioso. A la pureza, a la perfección y a la pulcritud. Adjetivos que encajan perfectamente en las tendencias ultraconservadoras actuales, sumado a la blanquitud de la ultraderecha”.
Mientras Pantone propone blanco, en México otras agencias y marcas miran hacia otro espectro cromático, que le apuesta al color:
La agencia Trendo propone un morado inspirado en el moretón, un color que habla de golpe, marca y resistencia.
Comex, desde el mexicanismo, presenta Cielito Lindo y Xoconostle, tonos que conectan con la tradición, lo colectivo y la contradicción emocional.
Berel apuesta por Pitaya, un rosa intenso asociado a la alegría, la supervivencia y la vitalidad.
Y plataformas como Coloro proponen combinaciones de verde pato, rosa y morado, entendiendo el color como postura cultural y no solo como decoración.
En este contexto, la coincidencia entre Cloud Dancer y LUX no pasó desapercibida. En redes sociales, la filósofa Sayak Valencia lanzó una pregunta directa:
“Una opinión: ¿de verdad no le parece un poquito rara o/y “coyuntural” que en este giro neoconservador y tecno feudal Rosalía saque un disco sobre misticismo femenino y recupere una especie de “clean look” religioso y monacal?”
Así, entre un blanco que aspira a la calma y una paleta latinoamericana que reivindica identidad, herida y resistencia, 2026 deja una idea clara: el color también es político.
Con información de IMER noticias





