El Vive Latino es un espacio donde la producción y la creatividad no tienen límites. Su público puede ver desde un show inmersivo con visuales de alta tecnología para la presentación de Gorillaz, hasta a Café Tacvba llegando en un vocho suspendido en el aire.
Detrás de cada momento icónico hay una maquinaria mental que trabaja a contrarreloj para hacer lo imposible en realidad.
“Lo primero que dije fue ya sé cómo lo voy a hacer tengo que hacer esto y esto, pero mi cerebro empezó a trabajar, mis neuronas se pusieron de acuerdo de ‘hay que hacer esto y tenemos que hacer esto’; tenemos que hablar con el consultor y a los tres minutos yo le dije, OK, ya lo tengo”, recordó Sandro Arellano, gerente de producción de Ocesa.

Un festival cambiante
El festival ha evolucionado desde 1998. Su escenario pasó de un montaje de estructuras metálicas a cinco escenarios simultáneos.
“Nuestras esculturas se tuvieron que volver más grandes las tuvimos con luz adentro y eso hizo que el escenario en vez de sentirse chiquito cada vez se fuera haciendo más y más grande y de hecho se ha hecho mucho más grande”, dijo Ezra Buenrostro, director del festival.
Vive Latino: un Impulso al talento musical
El Vive Latino también es trampolín para que artistas emergentes consoliden su carrera musical.
“Yo vivía en Argentina todavía y seguía la transmisión del Vive Latino, que en ese momento era por Reactor en radio, yo me conectaba y la seguía; he soñado con participar desde ese momento en este festival”, comparte Daniela Spalla.
Aquel festival que nació rokero, rompió sus propias etiquetas. Hoy es un espacio donde convive la música, la comedia y la lucha libre.
La edición 26 se celebrará el 14 y 15 de marzo en el Estadio GNP, con un cartel que incluye a artistas como Los Fabulosos Cadillacs, Lenny Kravitz y Banda Machos.
Información: Once Noticias





