Culiacán, Sinaloa. – La inteligencia artificial (IA) no debe sustituir el proceso de pensamiento, razonamiento ni comprensión humana, coincidieron especialistas en el panel “Aprender en tiempos de IA: retos y oportunidades en la educación”.
Este evento, reunió a los investigadores Martín Pastor Angulo, José Manuel Mendoza Román y Daniel Emmanuel De Loza Dones, quienes señalaron que la inteligencia artificial debe ser concebida estrictamente como una herramienta de apoyo pedagógico y no como un reemplazo de la capacidad reflexiva.
En su intervención, Daniel Emmanuel De Loza Dones advirtió sobre el impacto pedagógico que ocurre cuando el estudiantado delega de forma absoluta sus tareas a herramientas de inteligencia artificial, lo que genera un fenómeno de descarga cognitiva que frena el verdadero aprendizaje y la transformación personal de los alumnos.
“Nos limitamos la oportunidad de crecer y desarrollarnos cuando delegamos esas funciones y no logramos el aprendizaje esperado. Esto no impacta solamente en la cuestión individual; como sociedad también hay un detrimento del tejido social si no contamos con personas más capacitadas, más preparadas, con capacidad de razonamiento y de pensamiento para poder dialogar y ponernos de acuerdo. En ese sentido, no solo afecta a lo individual, sino también a lo social”.

A su vez, Pastor Angulo, enfatizó que, aunque la inteligencia artificial posee un alto poder de procesamiento y velocidad de cálculo, carece de una verdadera comprensión del contexto humano, por lo que debe concebirse como un soporte tecnológico y no como un reemplazo del juicio o la toma de decisiones. Asimismo, subrayó la importancia de la guía docente en el ámbito educativo y advirtió que el uso de estas herramientas sin una adecuada planificación pedagógica reduce la tecnología a un simple consumo de datos, cuando lo verdaderamente indispensable es resaltar el valor de la inteligencia humana y comprender los alcances reales de estas plataformas.
“Las aplicaciones de inteligencia artificial pueden generar mucho procesamiento y mucha capacidad de respuesta, pero no tienen una comprensión del contexto, es decir, una red neuronal ni siquiera sabe que las palabras representan cosas, simplemente produce los resultados a través de los algoritmos. De ahí vienen muchos de los problemas que ya tenemos, como las ‘alucinaciones’ que genera la inteligencia artificial. En este sentido, plantearía que tomemos primero conciencia de que estamos ante equipos de cómputo y procesamientos que, si bien manejan datos y los interconectan, las mejores conexiones las hacemos nosotros, los seres humanos”.
En cuanto a las soluciones prácticas en el aula moderna, José Manuel Mendoza Román, planteó que, ante el avance de la inteligencia artificial, la evaluación educativa exige una transformación profunda centrada en la comprensión y en el proceso formativo, más que en el producto final. Para ello, propuso reestructurar la evaluación y el diseño de las actividades didácticas, privilegiando el aprendizaje situado, la justificación de los procesos de razonamiento y la explicación autónoma.
El encuentro, destacó que, frente al avance acelerado de las herramientas tecnológicas, la mediación docente y el razonamiento analítico continúan siendo el pilar insustituible de la educación moderna, reafirmando a la inteligencia artificial como un aliado del aprendizaje y no como un sustituto del pensamiento humano.





