Estos trabajos proponen soluciones reales a problemas actuales, diversifican la oferta de productos saludables y abren oportunidades de transferencia tecnológica para la industria local.
Culiacán, Sinaloa | Con el objetivo de transformar residuos agroindustriales en alimentos de alto valor nutricional, Mario Armando Gómez Favela, docente e investigador de la Facultad de Ciencias Químico-Biológicas, de la Universidad Autónoma de Sinaloa, UAS, lidera un proyecto para el desarrollo de gomitas funcionales adicionadas con harina de subproductos de betabel.
Esta iniciativa responde a las tendencias globales de alimentación saludable y sustentabilidad, toda vez que busca aprovechar materiales vegetales de bajo valor comercial integrándolos a un modelo de economía circular, de esta manera, se reduce el impacto ambiental de los desechos agrícolas y se genera un producto con un aporte significativo de fibra dietaria y compuestos bioactivos, como los antioxidantes esenciales de la hortaliza.
“La idea es darle un valor agregado a los subproductos; entra en lo que se le conoce como economía circular: darles uso hasta donde sea posible para la producción de nuevos alimentos o productos”.
El investigador explicó que el desarrollo no se limita a crear una golosina común, sino que implica un proceso científico integral. La primera etapa consiste en optimizar las concentraciones de grenetina y harina de betabel para garantizar que el producto final mantenga las propiedades físicas idóneas que el consumidor busca, tales como textura firme, buena elasticidad, estabilidad y un color atractivo.
“Tomamos el residuo que queda de los jugos de betabel, se lleva a secar para producir harina y esa harina es la que se adiciona a la formulación de las gomitas. Esto lleva un proceso de optimización para obtener la mejor combinación de variables o factores que influirán en el producto final”.
Añadió que, posteriormente a los procesos que actualmente realiza, la formulación seleccionada se someterá a rigurosos análisis físicos, químicos, nutricionales y sensoriales. Estas evaluaciones permitirán medir con precisión tanto el potencial funcional del alimento en el organismo como su nivel de aceptación en el mercado.
Estos trabajos no solo generan bases científicas sólidas para el sector alimentario, sino que proponen soluciones reales a problemas actuales: diversifican la oferta de productos saludables para los consumidores y abren nuevas oportunidades de transferencia tecnológica para la industria local.





