En el mundo del espectáculo hay divas, leyendas… y mamás que podían arreglar un drama familiar, grabar una telenovela y todavía regañar a los hijos antes de salir al escenario.
Este 10 de mayo recordamos a las grandes matriarcas de la farándula mexicana, esas mujeres que demostraron que ser estrella y mamá al mismo tiempo no era cualquier cosa. Porque mientras unas llenaban teatros y encabezaban novelas, otras también andaban persiguiendo chamacos entre camerinos y haciendo milagros con horarios imposibles.
Ahí está Silvia Pinal, la jefa máxima del espectáculo mexicano, criando a toda una dinastía artística mientras conquistaba cine, teatro y televisión. Básicamente, el multitasking antes de que existiera la palabra.
También Angélica María y Angélica Vale, quienes parecen más mejores amigas que mamá e hija. Entre risas, escenarios y proyectos juntas, demostraron que el talento sí se hereda.
Y claro, Lupita D’Alessio, “La Leona Dormida”, que en el escenario rugía… pero en la casa también seguramente aplicaba el clásico: “¡porque soy tu madre y punto!”.
Por su parte, Verónica Castro sacó adelante a Cristian Castro entre novelas, foros y prejuicios sociales. Vamos, prácticamente crió al “Gallito Feliz” entre reflectores y maquillaje de camerino.

Pero si hablamos de mamás inolvidables, la televisión mexicana se llevó el premio.
¿Cómo olvidar a Federica P. Luche? La reina del drama, las pelucas y los “¡Ludoviquitoooo!”. La Familia P. Luche nos regaló a una mamá tan intensa que hasta sus regaños daban risa.
O a Doña Lucha, que resolvía los problemas… aunque primero los empeorara tantito. Porque si algo enseñó esa señora, es que una madre mexicana puede defender a sus hijos, vender garnachas y echar pleito al mismo tiempo.
Y por supuesto, Doña Florinda de El Chavo del Ocho, patrona oficial de los coscorrones y protectora número uno de “mi Quico tesoro”.
Al final, todas estas mamás —las reales y las de ficción— tienen algo en común: carácter fuerte, amor incondicional y esa habilidad única de hacernos reír, llorar… y obedecer aunque ya tengamos 30 años.
¡Feliz Día de las Madres!




