Culiacán, Sinaloa. – Investigador de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas, de la Universidad Autónoma de Sinaloa, reveló en un reciente estudio nuevos hallazgos sobre el efecto de la iluminación habitacional en la eliminación de melatonina; el trabajo, desarrollado en conjunto con el Laboratorio de Neurociencias de la Facultad de Medicina, analizó cómo ciertos tipos de luz artificial alteraron el ciclo circadiano y, con ello, distintos procesos fisiológicos esenciales para el bienestar humano.
Emiliano Terán Bobadilla, informó que su investigación fue aceptada en la revista Scientific Reports, perteneciente a la familia Nature, mismo que surgió ante la creciente exposición de la población a fuentes de luz azul provenientes de pantallas, lámparas LED y dispositivos electrónicos.
“Evaluamos como las lámparas de las habitaciones afectan el sueño, en particular, cómo tienen la capacidad de producir una disrupción de la melatonina, esta hormona que se produce cuando vamos a empezar a dormir, que regula el sueño”.

El miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, detalló que la investigación se apoyó en los fundamentos de la transcripción genética que regula la secreción de melatonina en la glándula pineal, al analizar distintos tipos de lámparas utilizadas comúnmente en las viviendas, se observó que la luz fría, emitida por focos LED blancos, eliminó con mayor intensidad la producción de esta hormona al llegar la noche, lo que provocó un desfase en los tiempos biológicos y una alteración del sueño.
Terán Bobadilla indicó que esta alteración no solo afectó la capacidad de conciliar el sueño, sino que también impactó procesos como la memoria, la limpieza metabólica del cerebro, la regulación inmunológica y la estabilidad cardiovascular, la investigación confirmó que la persistente exposición nocturna a luz fría interfirió en las etapas REM y no REM, esenciales para consolidar recuerdos, restaurar energía y eliminar desechos neuronales acumulados durante el día.
“Regular esta luz azul que necesitamos en el día para estar despiertos y en la noche dormir, es recomendable usar lámparas regulables, es decir, lámparas que cambien el color, o mejor dicho la temperatura del color a lo largo del día, la recomendación que hacemos es que en el día estas lámparas sean de luz fría para que se active el estado de alerta, y durante la noche, después de las nueve, que se cambie a luz cálida”.
El especialista e investigador agregó que otra alternativa accesible es el uso de lentes con filtro para luz azul, los cuales redujeron físicamente la cantidad de radiación que llega al ojo, mientras más ámbar sea la tonalidad del lente, mayor es la protección obtenida.





