Un estudio confirma que la exposición continua a contaminantes atmosféricos reduce la memoria, ralentiza el pensamiento y altera la estructura cerebral con los años.
Daños en el largo plazo
Gracias al uso combinado de datos ambientales y neuroimágenes obtenidas por resonancia magnética, los investigadores han analizado la relación entre la exposición a largo plazo a contaminantes atmosféricos y la función cognitiva en la madurez y en la vejez.





