LIVE: We’re sharing the latest updates on @NASAMoonBase, our lunar habitat where astronauts will work and live. https://t.co/7oWZYx0GYx
— NASA (@NASA) May 26, 2026
En cuanto a cuándo estará lista la base para albergar astronautas durante períodos prolongados en hábitats permanentes especializados, se espera que ocurra en algún momento de la década de 2030, durante la tercera fase. A partir de entonces, la NASA prevé una presencia humana continua en la Luna mediante rotaciones periódicas de tripulaciones y módulos más avanzados de soporte vital y energía.
“Entonces podremos decir: ‘Estamos aquí para quedarnos y no vamos a ceder'”, afirmó Carlos García-Galán, director ejecutivo del programa de base lunar de la NASA.
García-Galán imagina una base lunar que se extienda a lo largo de cientos de kilómetros cuadrados, con un perímetro delimitado por drones –denominados MoonFall– apostados en las esquinas.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, explicó que estos marcadores de territorio buscan ser respetuosos con las naves y equipos de otros países que pudieran encontrarse en las proximidades, y espera que exista reciprocidad al respecto.
El objetivo de la base lunar es impulsar una economía lunar, llevar a cabo investigación científica y sentar las bases para una futura expedición a Marte, subrayó Isaacman.
Modelos de tecnología lunar expuestos en la rueda de prensa en la que la NASA anunció sus planes para construir una base permanente en el polo sur de la Luna. Washington, 26 de mayo de 2026.Imagen: Bryan Dozier/ZUMA/picture alliance
Por qué la NASA eligió el polo sur de la Luna
El polo sur lunar fue elegido como emplazamiento porque ofrece condiciones más favorables para una presencia humana prolongada: recibe luz solar de forma más constante, presenta menos períodos de oscuridad extrema y permitiría una generación de energía más estable.
Isaacman también destacó las extremas condiciones que enfrentarán las futuras misiones. Bajo la luz solar, la superficie lunar puede superar los 121 grados Celsius, mientras que en zonas oscuras las temperaturas caen por debajo de los 128 grados bajo cero. Además, la Luna carece de atmósfera que proteja frente a la radiación, las partículas solares o los impactos de meteoritos.
“Para quienes han esperado con paciencia, el gran regreso está a punto de llegar y no vamos a frenar”, dijo Isaacman. “Apenas estamos empezando”.
Con información de DW





